Castillano

CRISIS O ESPERANZA

Hace diez años, centenares de miles de personas jóvenes y adultas, hombres y mujeres de todo el mundo se citaron en Génova para denunciar los peligros de la globalización neoliberal y para responder a los poderosos del G8, que pretendían convencer al mundo de que transformarlo todo en bienes comerciales daría el bienestar para todos.

Las personas que se manifestaron en Génova formaban parte de un gran movimiento “para un mundo distinto es posible” difundido por todo el planeta. Había nacido en Seattle en 1999, con una gran alianza entre sindicatos y movimientos sociales, en incluso antes, en las selvas del Chiapas mexicano. En enero del 2001, se reunió en el gran Foro Mundial de Porto Alegre, en Brasil, que había agrupado a la sociedad civil, los movimientos y las organizaciones democráticas de todo el mundo.

Aquel movimiento decía –y todavía lo dice hoy– que la religión del mercado sin reglas traería más injusticias, más explotación, más guerras y más violencia al mundo. Que destruiría la naturaleza, pondría en peligro la posibilidad de convivencia e incluso la vida del planeta. Que no habría riqueza para todos, sino más bien nuevas barreras físicas y culturales entre el norte y el sur; que no llevaría a la pacificación, consecuencia del “fin de la historia”, sino al “choque de civilizaciones”.

Teníamos razón, y los hechos lo han confirmado con creces. Ahora lo sabe todo el mundo. Pero hace diez años, por haber dicho sólo la verdad, fuimos reprendidos de forma brutal y despiadada.

La ciudad de Génova fue violentada física y moralmente. Las reglas de una democracia, que siempre prevé la posibilidad de disentir y protestar, fueron suspendidas y pisoteadas. Mataron a un muchacho. Miles de personas fueron golpeadas, heridas y torturadas. Entonces fuimos las víctimas, pero durante años han intentado hacernos pasar por los culpables.

Hoy en día, las razones de entonces se hacen todavía más evidentes.

Una minoría de codiciosos privilegiados parece haber declarado una guerra total al resto de la humanidad y a toda la madre Tierra. Después de haber creado una crisis mundial sin precedentes, intentan ahora aprovecharse robando hasta más no poder los últimos recursos naturales disponibles y destruyendo los derechos y las garantías sociales con que se pretendía proteger el resto de la humanidad en dos siglos de luchas.

Se trata de un proyecto destructivo: ha provocado la guerra global permanente, el ataque total de los derechos (contra el trabajo y del trabajo, contra la salud, la educación, la libertad de movimiento, las diferencias culturales y de género, además de la elección sexual), el atraco de los bienes comunes, la destrucción del medio ambiente, el cambio climático y el saqueo de los territorios.

Ahora está claro para muchos –muchos más de los que hace diez años estuvieron en Génova– que sólo cambiando radicalmente de dirección es posible dar a la humanidad una esperanza de futuro e impedir la catástrofe que los poderes dominantes, aunque estemos en crisis, siguen preparando.

Proponemos a todos los que desde entonces no han dejado de llevar adelante las razones de entonces y a todos los que, aun no teniendo la posibilidad de participar en las elaboraciones de entonces, cada día construyen elementos de un mundo distinto con sus luchas, sus reivindicaciones, sus prácticas, de crear juntos, desde hoy, las condiciones para encontrarse en Génova en julio del 2011, para tejer unas redes más sólidas de resistencia, solidaridad, construcción de alternativas a la barbarie y esperanza.

Vivimos en un mundo que sigue sin gustarnos, un mundo que continúa teniendo todas las características que denunciamos con fuerza hace diez años, si es posible aún más acentuadas a través de profundas crisis éticas, morales y democráticas que agravan y hacen más peligrosa la crisis económica y financiera. Pero, al mismo tiempo, vivimos también en un mundo que, a partir del nuevo protagonismo de los pueblos de América Latina, expresa un fuerte sentimiento de cambio.

Repensar, recuperar, ampliar y posponer el “espíritu de Génova” que ha marcado una generación puede ayudar, no a mirar atrás, a lo que hoy ya es historia, sino a mirar hacia delante, al futuro que todos tenemos la responsabilidad de construir.

ELLOS, LA CRISIS. NOSOTROS, LA ESPERANZA

Para adherirse, podéis enviar un e-mail a la dirección versogenovaluglio2011@gmail.com

 

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